Evaluando el diseño

El diseño gráfico, pudiendo ser definido como un proceso de análisis y creación que busca satisfacer una necesidad social o comercial mediante la proyección de un objeto gráfico, es una actividad que en la actualidad se encuentra en constante cambio y evolución debido al avance tecnológico y a la transformación de la sociedad.

Así pues, el diseño gráfico es una disciplina que al ser en la actualidad una profesión respetada, es necesario que como el resto de las actividades de la sociedad se vea en constante evaluación y escrutinio, con el fin de comprobar si el objeto final de diseño cumple con su función y corregir y/o mejorar tanto el proyecto evaluado como proyectos futuros.

Encontramos que esta es una disciplina en constante avance, debido al ya mencionado avance tecnológico, en la actualidad el diseño se ve ligado a los programas informáticos, que evolucionan día con día, para la realización de proyectos, pues los procesos de diseño completamente elaborados con técnicas manuales resultan no solo anticuados, si no también poco prácticos, pensando en el tiempo y dinero que se invierte con regularidad en el proyecto de diseño.

De esta manera es difícil establecer parámetros de evaluación que nos permitan de manera exacta darle una calificación o puntuación a la gráfica realizada que sirvan como estándar para todos los proyectos y en todos los contextos.

La tarea del diseñador tiende a ser subjetiva, pues en su labor se ve en contacto con la estética y la retórica como herramientas de diseño que tienden a estar en todo pero a la vez escondidas a la vista.

De la misma manera el contexto en el que encontremos nuestro proyecto dictará las pautas para su evaluación; no es posible evaluar el impacto del diseño en una gran comunidad con las mismas pautas en una población reducida y con diferencias culturales.

Ademas que incluso dentro de una misma comunidad para dos evaluadores distintos la gráfica puede ser recibida de distinta manera, aún más si se enfrenta o no a un experto. La percepción de una persona alejada al ámbito creativo no apreciará lo que el ojo critico del diseñador pueda percibir, y en ocasiones es importante saberlo.

Cada proyecto es distinto, tiene intenciones distintas, varía el público al que se dirige, y aún así se busca encontrar resultados únicos, si bien todo ha sido ya inventado, la disposición de los elementos, así como las jerarquías y todos los elementos que conforman los fundamentos del diseño tendrán a cambiar para que el producto final sea inédito e original.

Ya se han publicado parámetros de evaluación acuñados por expertos, como es el caso de Philip Kotler, que considera cinco elementos fundamentales que debe cumplir cualquier diseño para su exitosa implementación, estos son funcionalidad, calidad, durabilidad, costo y estética.

Así pues podemos entender que para evaluar un proyecto podemos comenzar por revisar que se hayan cumplido, dado el contexto, las metas que se buscaban desde la planeación. Esto idealmente debe ser antes de la impresión y/o distribución del material, mediante herramientas como encuestas y grupos focal, para poder hacer correcciones cuando aún se cuenta con tiempo.

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