La retroalimentación como un punto esencial en diseño

Un diseñador con una gran y original idea es solo la señal de que una aventura está por comenzar y también significa que tendremos obstáculos que enfrentar y mucho que analizar.

Debemos fundamentar y realizar un análisis total de esa gran idea –sin fundamento no hay como poder defender y respaldar la idea o concepto, el cual puede llegar a ser quien cambie al mundo, o ser el punto clave del éxito de nuestro cliente, nuestra empresa o de nosotros mismos.–

Después del análisis y la justificación de nuestra gran idea viene lo más divertido de esta aventura, la cual es convertirnos en el Dr. Frankenstein, llevamos nuestra idea a la vida, creamos bocetos, generamos dummies, modelos y prototipos – los cuales llenamos de color- que muestran lo más apegado posible nuestra idea a lo real, sin embargo, posiblemente aquí viene algo que como diseñadores y creadores no nos gusta mucho escuchar pues somos muy dados a crear algún tipo de relación sentimental con nuestras ideas… No hay que casarnos con nuestra creación por más felices y enamorados que estemos de ella, pues aún le falta afinación y mejorarse y para eso hay que escuchar.

¿Qué debemos escuchar realmente para mejorar esa idea?

Bueno la respuesta es muy fácil, es la retroalimentación, sin embargo, el proceso es más tedioso. Para poder mejorar nuestra idea recurrimos al feedback, es un paso muy importante y que recomiendo mucho, pues así podemos conocer la percepción real de otros sobre nuestra creación, ya que nosotros como diseñadores podemos ciclarnos de tanto ver el mismo diseño.

Existen diferentes tipos de retroalimentación que siempre dependerá del impacto que tendrá el diseño final –focus group, entrevistas, encuestas, etc.– Sin embargo, es muy importante pedir la critica del equipo de trabajo y no solamente de diseñadores, sino de las diferentes áreas para poder así conocer los diferentes puntos de vista, también debemos alentarlos a hacer preguntas por más extrañas o tontas que estas parezcan, porque aunque no lo crean este tipo de preguntas son las que nosotros nos hacemos dentro de nuestras mentes creativas la mayoría del tiempo…”¿qué pasaría si pongo esto con aquello? ¿y si invertimos los colores?” y así nos vamos hasta crear una o varias soluciones que más se apeguen a las necesidades del cliente y que más tendrá impacto en las el público meta.

Como dice el Profesor Roger Martin “El diseñador deja que diferentes tipos de modelos floten en su cabeza al mismo tiempo, y ellos seleccionan partes y piezas de esos modelos existentes para crear uno nuevo o mejores modelos”. Así que éste tipo de preguntas son las que a nosotros como diseñadores nos puede abrir otros canales visuales que a lo mejor habíamos pasado por alto.

En cuanto a la retroalimentación es importante saber diferenciar entre la critica constructiva, la cual es razonada, tiene fundamentos, nace de la duda y posiblemente dé una mejor visión de la propuesta expuesta. Y luego está la crítica destructiva, la cual es vaga, carece de fundamento y no tiene la intención de ayudar a mejorar la idea expuesta. Al momento de escuchar las críticas nosotros debemos estar atentos al tono, la forma y el lenguaje corporal con la que se dice la opinión sobre el trabajo expuesto, ya que esto también da información sobre la percepción de lo expuesto.

Una recomendación vista desde el otro lado, cuando nosotros estemos dando una retroalimentación debemos de cuidar el tono y el lenguaje corporal mientras hablamos y analizamos el trabajo expuesto, pues estamos ahí para motivar a la persona o al equipo estratégico a mejorar la idea o crear una mejor solución al problema inicialmente planteado.

Helena Mayagoitia

Coordinador de Proyectos & Diseñador Gráfico en NUDO Marketing Agency; Apasionada por la Ilustración, la creación de marcas y alto sentido del detalle.

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